Lo que nadie quiere oír.

La noche con mi chico y Marta había sido espectacular, primero toda esa pasión y después todo el romanticismo que la siguió. Insistimos para que no se fuera y, aunque un poco apretados, dormimos juntos los tres, yo en medio, disfrutando de ellos dos a cada lado. Mi chico cayó rendido, abrazado a mi espalda…