Sandra, Sandra, Sandra.

Aquella noche dormí genial. Sandra se retiró a la habitación de invitados después de darnos respectivos besos de buenas noches a mi chico y a mí y, nosotros, con amplia sonrisa en los labios, hicimos lo mismo. Caímos rendidos sobre la cama y no nos llevó mucho tiempo vernos vencidos por el sueño, siendo las…