Inquietudes de Tania.

Tania se lamió los dedos cubiertos por mi flujo de forma descarada, mirándome con ojos sedientos de más, excitada con la imagen del orgasmo encadenado, viendo la cara de éxtasis de Brenda, deseando que la tarde no acabara ahí, suplicando más con la mirada, esperando su turno silenciosamente. Brenda se incorporó, paseando su cuerpo desnudo…