Suena el despertador.

Otra vez ese incesante sonido, otra vez ese estruendo que te arranca de tus sueños sin pedirte permiso, otra vez ese despertar antinatural de imprevisto, otra vez esa rutina, otra vez esa desidia sin sentido, obligada a repetir día tras día lo mismo, sin recompensa, sin ambición, otra mañana más. La cara empantanada de sueño…