Marta se va de boda.

“¡Gracias por ayudarme!”, exclamó Marta contenta al abrirme la puerta de su casa. El salón estaba muy desordenado, lleno de diferentes vestidos, zapatos y bolsos, resultado de pruebas para la boda. “Es que no sabía qué ponerme…”, sonrió de forma pícara, mientras intentaba organizar un poco el pequeño desastre para dejarme sitio a mí y…