19 minutos de rigor.

Hace tiempo leí que los chicos necesitan 19 minutos para reponerse de un orgasmo, para estar otra vez dispuestos tras la eyaculación y, como siempre me he considerado muy cuidadosa para con mi chico, ya que por su bien, y el mío, debe tomarse ese pequeño descanso, se lo di entreteniéndome por otro lado.

Tania estaba muy sexy llena de semen, chupándose los dedos e intentando aprovechar todo el lujoso manjar que la cubría. Me acerqué a su lado para ayudarla, prestando mis dedos al trabajo y colaborando con mi lengua cuando era necesario.

19 minutos de rigor 1

Ella disfrutaba dejándose lamer, suspirando con el roce de mi lengua, mordiéndose el labio cuando los míos se aproximaban a su boca, sucumbiendo a mis besos sin oponer resistencia y buscando con sus manos mis pechos. Me excitaban sus ganas, que mi chico nos mirara y el modo en que nos ayudábamos a quitarnos la ropa la una a la otra. Sus besos me sabían a mi chico y su piel un poco sudorosa, a melocotón. Sus pechos respingones aparecieron en mis manos y su tacto alargó mis besos. Gimió cuando mis dedos rozaron sus pezones, copiando mis movimientos, haciendo que yo gimiera a coro. Nuestros pechos se rozaron al abrazarnos y nuestros chochitos húmedos recibieron los dedos entusiasmados. Tania se estremeció, abriendo un poco más las piernas, dando a mi chico una visión espectacular, a la vez que bajaba su mano derecha por mi torso, pasando mi ombligo y llegando a mi chochito. La expectación del recorrido de su mano me fue cortando la respiración hasta que sentí sus dedos llegar a mi clítoris, tan grande, tan mojado. Nos tocamos así, sentadas sobre la alfombra de la sala, sin parar de besarnos, de forma lenta, sin prisa, disfrutando el roce, las caricias sobre el clítoris, el calor de nuestro flujo, los latidos de placer y la humedad de nuestras lenguas.

19 minutos de rigor 2

Mi chico nos miraba atento, jugando con su pene, que llevaba rato despierto de nuevo, grande y duro, preparado para una segunda ronda. Nuestros besos se fueron espaciando por culpa de nuestros gemidos. El calorcito en mi clítoris iba creciendo, sabía que el orgasmo estaba cerca, pero no quería que se acabara, deseaba continuar toda la tarde, que los dedos de Tania me siguieran tocando sin pausa, como ahora, un poquito más rápido, frotando con más velocidad, dándomelo todo hasta…, ahh.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. !9 minutos!! Que envidia!!
    Algunos ya -igual- comenzamos a estar mayores.

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    1. Valeria dice:

      Que no hombre!!! Tu puedes con eso y más!!!!!

      Me gusta

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