Mañana de estreno.

Después de pocos días de claustro mensual, me sentí liberada y sorprendida cuando el martes me levanté al baño con los ojos todavía legañosos y al bajar las braguitas descubrí que no había rastro de regla. Dejé que terminaran de caer al suelo, y volví al dormitorio, donde mi chico empezaba a incorporarse, desperezándose poco…