Despertares.

El roce de mis labios arropando mi clítoris con ternura me acompañó al despertarme de mi pequeña siesta previa al almuerzo. Se notaban pegajosos, cubiertos de esa babilla gelatinosa tan excitante, augurando un deseo cercano. Me excitaba estar desnuda sobre la cama, sintiendo el suave roce de la sábana, mirando con ojos todavía somnolientos los…