Conclusiones.

Mi chico engulló la comida sin respirar, como si hiciera un siglo que no probaba bocado, como si le fuera la vida en ello y alguien se la fuera a arrebatar. “¿Has hablado con las chicas?”, me preguntó entre dos bocados. “Bueno, no mucho, algún wassap”, dije tragando. “Como están tan liadas, Brenda con el…