Sin nombre.

Mis dedos marcaron el numero de mi chico lo más rápido que pudieron mientras mi pecho, acelerado, intentaba tranquilizar a mi mente, a mil por hora y se entretenían con mis rizos intentando disimular mi nerviosismo a la espera de que mi chico respondiera.  Ahora podía ponerle rostro a la chica del rellano y su…