Juernes.

el

Nos besamos hasta que ya no podíamos sentir los labios. El delicioso roce de su lengua contra la mía había provocado, desde el principio, que sus pantalones se hincharan y mis braguitas se empaparan conscientes del venidero baile. Nos dejamos llevar sin mirar los minutos, disfrutando cada segundo, mis manos en su nuca, las suyas en mi cintura, agarrando la piel con fuerza y mezclando nuestras salivas en una. Los ojos cerrados, intentando que los demás sentidos se intensificaran, saboreando con pasión, palpando con lujuria, excitándonos ante sonido de nuestros besos y casi oliendo los jugos de nuestro deseo.

juernes 1

Nos desnudamos lentamente, dedicándole la atención merecida a cada parte recién descubierta, recreándonos ahora también con la vista, grabando cada curva, cada músculo en nuestra memoria, haciendo que durara como un cortejo, ganándonos la confianza, suplicando con la mirada. Sus manos me abarcaban, bajando por mis caderas, haciéndome cosquillas a su paso y despojándome de mis braguitas sin que casi me diera cuenta, abriendo mis piernas, suspirando ante la imagen, aspirando mi aroma y sumergiéndose de lleno en mi sexo, bebiendo de él con ansia, lamiendo toda su jugosidad, haciendo que mis gritos no se hicieran esperar. Agarré mis pechos con fuerza, dejando que el inminente orgasmo me envolviera, rápido por tanto juego e intenso como como los movimientos de su lengua.

No dejó que me recompusiera, escaló por mi tembloroso cuerpo, lamiendo los restos de mi jugo de sus labios, apresurándose a besarme de nuevo y dármelo a probar, posándose sobre mi intimidad, sin esperar su turno en mi boca, haciéndomelo a fuego lento, rodeándose de mi carnosidad, arropándose en mi calorcito y mojándose de lleno con cada movimiento. Mis piernas rodeaban su espalda evitando que escapara la deseada agonía, columpiándome en su contra, aprovechando la presión de su pelvis, dsencajando mi mandíbula intentando compartir los gemidos con los besos.

juernes 2

La cama se nos hacía pequeña. Demasiado amor, demasiada pasión, demasiadas ganas de llegar al éxtasis, de compartir el acto más íntimo, más deseado, de llegar juntos, de acabar rendidos, de manchar las sábanas con nuestros fluidos, de llenar el ambiente con nuestro aroma y nuestro gritos, de llegar juntos, de corrernos en un suspiro.

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