Dedos en el recuerdo.

La imagen de la chica de los pezones atrevidos no abandonó mi mente, ni mucho menos, se repetía en movimiento, obsequiándome con el hipnótico baile de sus pechos al son de sus pasos, deleitándome con la visión o recuerdo de la camiseta que poco dejaba a la imaginación. Me excitaba enormemente el desparpajo con el…