Confianza.

Salimos de la piscina tiritando, con la piel de gallina y los pezones diminutos, bien erguidos. Nos escurrimos el pelo y compartimos dos toallas de colores que Brenda siempre tiene a mano. “¿Hacemos un chocolatito?”, propuso la anfitriona obteniendo grititos por respuestas, siendo todas bien golosas y deseando entrar en calor de cualquier manera. Corrió…