Al natural.

Mi chico me recibió con estornudos, visiblemente mejor, viendo la tele en su sillón. Me acerqué sonriente y le recoloqué la manta, dándole un beso en la frente, “Te mandan recuerdos, te echamos de menos”, dije convencida. “¿Has bebido agua?”, me dispuse a averiguar obteniendo solo ligeros movimientos de cabeza pues, cuando está malito, no…