Mojando…

Me desperté con una sensación rara en la cabeza y el brazo de Marta sobre mi pecho, profundamente dormida a mi lado. El resto de la cama me extrañó verla vacía y, a los pies, el pequeño colchón procuraba espacio de sobra para albergar a Brenda y Tania abrazadas. Me levanté con cuidado, enrollando mi…