Día de chicas.

“Nos tenemos que ir…”, dijo Tania con voz apesadumbrada. No me sorprendí, pues los domingos son siempre días de reuniones familiares y demás compromisos, aunque sí que me dió pena. Las despedimos y volvimos sobre nuestros pasos a tomar otro café. “¿Te quedas?”, le pregunté a Marta, “Bueno, me refiero a que, si no tienes…