Desayunando.

El nudo del cinto desapareció entre sus manos mientras me miraba fijamente y mi cuerpo quedó expuesto, desnudó ante él, cuando sus dedos abrieron la bata a cada lado de mis pechos. Sus manos calientes los recorrieron apretando con delicadeza, excitándome con el suave masaje a la vez que con el pulgar jugaba con el…