Almorzando.

Mi chico recibió al repartidor ya que yo seguía en bata y la tela rebelde se deslizaba dejando poco a la imaginación. Platos preparados, bebidas sobre la mesa y cucharas para servir, todo listo mientras yo esperaba contenta. El olor dulce y denso se adelantó a los pasos de mi chico, que puso la bolsa…