Recién hecho.

“¡Cierra!”, le dije a mi chico, que entró en el baño justo cuando yo salía de la ducha. Aunque me cubrí con rapidez, le dio tiempo de sobra de observar mi cuerpo erizado y la piel de gallina de brazos y piernas mientras intentaba coger calor. “Qué bonito…”, dijo abriendo un poco la toalla para…