Desde la ventana.

La calle amanecía concurrida a sorbos de café y, desde la ventana de la sala me preguntaba los quehaceres y las vidas de todo el que pasaba. ¿A qué se dedicarían? ¿Serían felices? Las demás ventanas de los edificios cobraban vida con lentitud, adivinando reflejos de luces y carreras por tardanza y, en nuestro edificio…