Rodeada de Piscis.

El yoga me había dejado fundida, agotada, sin fuerzas para nada más y el camino a casa se me hizo cuesta arriba, como todo Santa Cruz. La tirantez de las piernas me impedía ir muy rápido y la ligera esterilla a mi espalda parecía pesar toneladas, pero estaba contenta por haber ido y merendado con…