Y se enfrió la pizza…

“Para…”, suplicó Tania entre jadeos mientras los demás la observábamos entre bocado y bocado de pizza. Brenda la torturaba con el mando a distancia sentada justo enfrente, sonriendo maliciosamente. Su piel blanca y delicada se sonrojaba por el placer sufrido y sus labios hinchados eran el centro de las miradas. Desde que se había puesto…