Agujetas.

El despertador sonó ensordecedor e insistente, pero no pude moverme. Me dolía todo el cuerpo, desde el cuello hasta la punta de los pies. Siguió sonando mientras yo pensaba en cómo moverme, intentando formar una estrategia en mi mente del mejor modo de levantarme sin sentir cada músculo recordándome de su existencia. Logré apoyar el…