Despertando.

Abrí los ojos mareada, con la boca seca y la cara de Tania muy cerca, repitiendo mi nombre con insistencia mientras una preocupada y recién llegada Brenda se inclinaba también interesada por mí. “¿Estás bien?”, preguntaron a coro a la vez que me incorporaba un poco y me ubicaba, recordando el masaje, las manos y…