Cena improvisada.

La mesa se llenó de diferentes cosas que picotear, fáciles de preparar, en lo que llegaba mi chico. Intenté ayudar a preparar las cosas, pero Brenda y Tania me manejaban como a un muñeco de trapo, quitándome de en medio, deshaciéndose de la lentitud de mis movimientos. “Yo le abro”, dije al oír el timbre,…