Visita sorpresa.

“¡Qué sorpresa!”, dije al oír la voz de Marta por el telefonillo, así, entre semana, cuando no esperábamos a nadie y estábamos ya en pijama, “Sube”, añadí mirando a mi alrededor, mientras mi chico se levantaba de forma automática a ponerse una camiseta para recibirla. “¡Hola, hola!”, repetí al ver a Marta acompañada de Noelia…