Siiiiiii.

Parece que, tras un delicioso orgasmo, todo fluye, la energía se reparte, los problemas desaparecen y las preocupaciones se disipan en un mar de relajación inigualable. Me sentía genial caminando de puntillas sobre el frío suelo del pasillo camino del baño, sonriendo, con el pelo revuelto y las mejillas sonrosadas, agitando contenta el camisón y…