Boda sorpresa.

“Vamos de boda”, dijo mi chico nada más entrar mientras dejaba las llaves en la consola de la entrada. “¡Ah, qué bien!”, respondí ilusionada, “¿Quién se casa?”, pregunté. “El dueño de la casa…” “¿Y cuándo?”, pregunté levantándome para darle un beso. “Mañana…”, replicó en voz baja, esperando mi inminente cara de espanto ante la precipitada…