Voy a la capilla, pero yo no me caso…

Desde temprano la ducha despejó mi cara somnolienta jugando con el agua caliente entre mis labios, dejando que corriera por mi cara y, una vez seca, esperé a que mis mechones decidieran la dirección del día para acomodarlos de la mejor manera, permitiendo su libre albedrío hasta cierto punto. Un poquito de maquillaje mientras mi…