Valeria, agente inmobiliaria.

“¡Guapísima!”, dije al contestar la llamada que sonaba incesante tan temprano. “Hola, ¿cómo estás?”, respondió la dulce voz de Sandra. Hacía tiempo que no sabía de ella, de cómo le iba o sus planes, pero la tenía siempre muy presente. Nos perdimos hablando sin parar, escuchando con atención las últimas noticias que desvelaba la otra,…