Tranquilidad.

Me moría de ganas porque llegara Sandra, por abrazarla y recordar viejos tiempos mientras formábamos recuerdos nuevos. Al tiempo que lo pensaba, echando un vistazo a sus últimas fotos en las redes sociales, jugaba con mis rizos como hago a cada momento, deslizando los dedos entre los bucles que los enrollan con suavidad. Me sorprendió…