La ropa de Sandra.

La ropa de Sandra fue cayendo víctima impasible del improvisado striptease que me dedicaba como única espectadora mientras hablaba sin parar, ignorando la sensualidad de su cuerpo, actuando con la mayor naturalidad. La camiseta dio paso al sujetador de mil asillas que se enredaba sin remedio en su tatuaje, el que me sabía de memoria,…