Efectos de la playa.

“Buenos días…”, dijo Sandra a voz de bostezo apareciendo por el pasillo mientras se estiraba como si hubiera estado durmiendo cien años. Su pelo revuelto y las marcas de la almohada en la cara como cicatrices de guerra, indicaban que había dormido bien y la camiseta que no llegaba a tapar del todo sus braguitas…