Casa de Sandra.

“Hola”, dije al ver a Sandra por fuera del trabajo, esperando a que saliera. El sol del mediodía caía con fuerza, y una cafetería para tomar un sandwich y un batido como almuerzo improvisado fue nuestra mejor aliada. Apuramos para llegar puntuales a las citas marcadas, una tras otra, para ver pisos hasta la saciedad…