Intimidad.

Acurrucados en el sillón a pesar del calor, nuestros dedos se entrelazaron como si hicieran el amor, rozando la piel con ternura, provocando sonrisas y miradas cómplices ajenas a la aburrida programación de la tele. “Te echo de menos…”, dijo mi chico. Sabía exactamente a lo que se refería, pues me sentía igual desde hacía…