Arrepentimiento.

“¡¡¡Me encantó, me encantó, me encantó!!!”, gritó Sandra cuando me vio entrar por la puerta de casa, viniendo a recibirme para contarme todo lo acontecido esa mañana, sus planes y nuevas esperanzas. “Genial”, dije contenta por ella, encantada de que hubiera conseguido lo que le gustaba mientras me abrazaba camino de la sala. “Tiene de…