Arrepentimiento.

“¡¡¡Me encantó, me encantó, me encantó!!!”, gritó Sandra cuando me vio entrar por la puerta de casa, viniendo a recibirme para contarme todo lo acontecido esa mañana, sus planes y nuevas esperanzas. “Genial”, dije contenta por ella, encantada de que hubiera conseguido lo que le gustaba mientras me abrazaba camino de la sala. “Tiene de…

Intimidad.

Acurrucados en el sillón a pesar del calor, nuestros dedos se entrelazaron como si hicieran el amor, rozando la piel con ternura, provocando sonrisas y miradas cómplices ajenas a la aburrida programación de la tele. “Te echo de menos…”, dijo mi chico. Sabía exactamente a lo que se refería, pues me sentía igual desde hacía…

Hallazgos.

Aparecí en la sala justo cuando sus gritos de emoción hacían botar su cuerpo solamente cubierto por una camiseta y se abalanzaba sobre mi chico para colgarse de su cuello y abrazarlo como si le fuera la vida en ello, dejándolo sin respiración mientras él tiraba de sus cintura para intentar separarla de su pecho…

Indecisión.

Cortinas o persiana, cocina integrada o independiente, un dormitorio o estudio, en el centro o fuera…, ahora nada parecía gustarle. Los pies me quemaban del calor del día, de seguir a la chica de la inmobiliaria por media ciudad, enseñándonos todos los pisos disponibles, más luminosos, mejor decorados, con balcón, sin él, con vistas al…

Pareja.

“Bueno, a ver si esta tarde encuentro piso y ‘me encuentro’”, dijo Sandra riendo nerviosa a la vez que simulaba las comillas con sus dedos acotando sus palabras. “¿A qué te refieres?”, pregunté de forma inocente. “Pues a que, no encajo, llevo años sintiéndome fuera de lugar”, respondió, “Cuando llego a un sitio, con la…

Entre las sábanas.

El roce de su nariz contra la mía llevó a tiernos besos que se prolongaron sin prisa, en los que nuestros labios se encajaban buscando demostrar el cariño que se tenían. Poco a poco se fueron mojando deleitándonos con el sutil sonido chispeante que hacían, dando lugar a que se mojaran mis braguitas con el…