Jamoncitos.

“Mmm…”, exclamamos hambrientas al ver la bandeja de jamoncitos de pollo sobre nuestra mesa, conteniendo los dedos para no quemarnos con la impaciencia, disfrutando el delicioso olor del pollo frito que se mezclaba con el del mar en aquella terraza sureña a pie de playa. “Bueno, cuenta, ¿qué te pareció la casa?”, preguntó Marta esperando…