Sincronizados.

Cuando conoces a alguien a la perfección, sabes el significado de cada una de sus miradas, lo que piden a gritos de forma silenciosa, lo que necesitan. Por eso, cuando agarrados de las manos con nuestros dedos entrelazados nos miramos fijamente, intuimos que el momento sabía a beso, que sus ojos aullaban buscando los míos…