Sobre la cama.

Rodeé mi cuerpo con la toalla, esponjosa y envolvente, que absorbió las gotas de agua de la superficie de mi piel con facilidad, mientras con las manos dirigía los bordes para secarme la cara. Aparecí colorada frente al espejo, con ramalazos encarnados bajándome por el cuello donde el agua caliente había llegado con potencia, con…