Pegajosas.

Los árboles pasaban con buen ritmo desde el coche, camino de casa de Brenda, pero el calor insoportable hacía mella con el aire acondicionado estropeado, haciendo que el roce de mis muslos mientras conducía provocara un ligero sudor que me hacía sentir incómoda y pegajosa, casi como si me derritiera. Marta brillaba, y no metafóricamente,…