Adivina.

“Hola”, dijo mi chico entrando cuando ya estaba duchada y con el atuendo de estar por casa enfundado cómoda y relajada. “Qué tal…”, dije mientras iba descalza a saludarlo. “Pues bien…”, sonrió rodeando mi espalda y besando la comisura de mis labios, “Adivina…” “Qué adivino…”, respondí con un poco de susto ya en el cuerpo,…