Escapadita.

Cansada y con el poco glamour de mi cara pálida, pisamos otras tierras y cogimos el coche por carreteras ajenas, diferentes aunque parecidas, con ese encanto particular que nos decía que seguíamos en nuestras islas. Después de no sé cuánto tiempo en coche, con el estómago todavía revuelto y las ganas de llegar in crescendo,…