Piel con piel.

La luz de la diminuta lamparita de mesa que alumbraba nuestra cena, iluminaba su anguloso rostro y nos envolvía en un aura de romanticismo imposible de evitar, magnificado por la música en vivo de un piano, normalmente un poco cursi para mi gusto, pero estando allí, de vacaciones, con él, poco importaba. “Estás muy guapa…