Corre, corre…

Se nos fue el santo al cielo, tranquilamente, de paseo, haciendo tiempo tras salir del hotel, maleta en el maletero. Temimos que el barco nos dejara en tierra y apuramos pisando el acelerador, convirtiendo las ganas de quedarnos de un minuto antes en deseo de irnos raudos. Rizos alborotados, aguantando la respiración, ‘Tranquila que llegamos’,…