Adiós.

Ahora tranquila, ya sin nervios a flor de piel, aliviada y feliz, puse el primer pie en la calle sonriendo, mejor de como había salido nunca de aquel edificio, a media mañana, sorprendida de lo bien que me habían salido las cosas y sin creerme que lo tuviera todo a pedir de boca. Tantos nervios…