Planeando.

“¡Te puedes creer que la chica de la inmobiliaria es la del rellano!”, le dije a mi chico casi gritando desde que entró en casa. Mis ojos como platos esperaban su respuesta mientras su mente enlazaba datos, intentando recordar de qué estaba hablando. “¿Y qué hiciste?”, respondió temiendo mis arrebatos. “Nada, ¿qué le iba a…