Para el frío…

Me di prisa en desplegar una toalla para envolvernos en ella mientras tiritábamos, mis labios ya morados. Abrazó esponjosa nuestra piel mojada y erizada y sonreímos al darnos cuenta de que estábamos muy cerca. No pasó mucho tiempo para el calor de nuestros cuerpos despertara de nuevo, sintiendo como un delicioso vapor se condensaba bajo aquel…