Y desperté…

En un arrullo continuo sentí como me llenaba con delicadeza y con cada pequeño empujón, oleadas de placer que estallaban de pies a cabeza. Aunque al principio mareada, el ritmo y mi tímida canción me fueron entonando en un cántico un tanto más agresivo, incitándolo a que golpeara sin miedo a golpe de cadera, como…