“Ahora ven…”

“¡Vaya, ya llegaste!”, dije sorprendida al entrar en casa, buscando un reloj en el que comprobar la hora, “Claro, no calculé bien”. “Acabamos un poco antes de todos modos, no te preocupes”, respondió tranquilo. “Fuiste de playita…” “Sí, pero podemos volver”. “No, no, ya me duché…, otro día”, sonrió. “¡Mira!”, exclamé girándome y levantando el…